Índice
De dónde vienen la mayoría de las reclamaciones
Antes de poner el coche a la venta: revisión y documentación del estado
Durante la venta: qué debe quedar por escrito
La garantía legal: qué obliga, qué cubre y cómo gestionarla
La entrega: el momento que más reclamaciones evita o provoca
Si recibes una reclamación: cómo responder con criterio
Cuándo rechazar una reclamación es legalmente correcto
Errores que convierten una reclamación evitable en un problema real
Preguntas frecuentes

De dónde vienen la mayoría de las reclamaciones
Las reclamaciones en la venta de coches de ocasión tienen cuatro orígenes principales, y casi todas comparten una raíz común: algo que no quedó claro en el momento de la venta.
El primero son los defectos ocultos: problemas mecánicos o estructurales que existían en el momento de la venta pero que el comprador no pudo ver en la inspección. Algunos son genuinamente imprevisibles. Otros son el resultado de no haber hecho una revisión suficientemente exhaustiva antes de poner el vehículo a la venta.
El segundo es la información incorrecta o incompleta: kilometraje que no cuadra con el historial de ITV, historial de accidentes no declarado, cargas sobre el vehículo que no se verificaron antes de la compra, o equipamiento descrito de forma inexacta en el anuncio.
El tercero son los problemas con la garantía: el comprador entiende que algo está cubierto y el concesionario entiende que no. Casi siempre porque el contrato no especificaba con claridad qué incluía la garantía y qué quedaba excluido.
El cuarto son los errores administrativos: vehículos que no se transfieren correctamente, documentación que no se entrega, notificaciones a la DGT que no se hacen y generan multas a nombre del concesionario semanas después de la venta.
Ninguno de estos cuatro orígenes es inevitable. Todos tienen solución antes de que aparezcan.
Si hay cargas sobre el vehículo que no se verificaron, puedes consultar cómo quitar un embargo de un coche.
Antes de poner el coche a la venta: revisión y documentación del estado
El mejor momento para evitar una reclamación es antes de que el vehículo salga al stock. Una revisión sistemática antes de la publicación elimina la mayoría de los problemas potenciales.
Revisión mecánica básica. No hace falta un diagnóstico completo para cada coche, pero sí una revisión que cubra los elementos que más frecuentemente generan reclamaciones: estado del motor (arranque, niveles, humos), frenos y neumáticos, sistema eléctrico (luces, elevalunas, climatización), y cualquier indicador de avería visible en el cuadro de instrumentos. Si se detecta algo, hay dos opciones: repararlo antes de vender o documentarlo en el contrato como defecto conocido. Lo que no es una opción es no hacer nada y esperar que no se note.
Verificación documental del vehículo. Informe DGT para confirmar ausencia de cargas y situación administrativa. Historial de ITV para verificar la coherencia del kilometraje a lo largo del tiempo. Informe CARFAX o equivalente para detectar accidentes registrados en bases de datos internacionales. Si hay discrepancias entre el contador y el historial de ITV, documentarlas antes de vender protege al concesionario de reclamaciones posteriores por kilometraje incorrecto.
Fotografías del estado del vehículo antes de la entrega. Un reportaje fotográfico que documente el estado exterior e interior del vehículo en el momento de la entrega tiene un valor probatorio muy alto en caso de reclamación posterior. El comprador que alega que un golpe en el paragolpes ya estaba antes de comprárselo tiene un problema si hay fotos firmadas el día de la entrega que lo muestran.
Durante la venta: qué debe quedar por escrito
El contrato de compraventa es el documento que determina el resultado de cualquier reclamación posterior. Un contrato incompleto es una reclamación esperando a ocurrir.
Descripción del estado del vehículo. El contrato debe incluir una sección que describa el estado del vehículo en el momento de la entrega: kilómetros exactos, defectos visibles conocidos (golpes, rayones, elementos con desgaste), y una declaración de que el comprador ha tenido la oportunidad de inspeccionar el vehículo. Un defecto que está descrito en el contrato no puede reclamarse como vicio oculto.
Cláusula de garantía con cobertura y exclusiones. La garantía debe estar definida con precisión: duración (mínimo un año para vehículos de ocasión, reducible mediante pacto expreso), qué cubre (qué tipos de averías) y qué queda expresamente excluido (desgastes normales, consumibles, daños por mal uso posterior). Una cláusula de garantía que solo dice "garantía 12 meses" sin detallar cobertura ni exclusiones genera expectativas que pueden no coincidir con lo que el concesionario tiene intención de cubrir.
Declaración de conformidad del comprador. Una frase en el contrato que indique que el comprador ha examinado el vehículo, conoce su estado y lo acepta en las condiciones descritas es la protección más directa frente a reclamaciones por defectos que eran observables en la inspección previa.
Para entender qué cláusulas son legalmente imprescindibles y cuáles añaden protección adicional al vendedor, puedes revisar la guía sobre contratos imprescindibles en la compraventa profesional de coches.
La garantía legal: qué obliga, qué cubre y cómo gestionarla
Como concesionario profesional, estás obligado por el Real Decreto Legislativo 1/2007 a ofrecer garantía legal al consumidor. No es opcional. Pero hay aspectos de su aplicación que pueden gestionarse para reducir el riesgo de reclamaciones injustificadas.
Duración. La garantía legal para vehículos de ocasión es de dos años desde la entrega, pero puede reducirse a un año mediante pacto expreso por escrito. Si el contrato no menciona duración, aplican dos años. Si menciona un año sin explicar que es una reducción pactada de los dos años legales, la cláusula puede considerarse inválida.
Presunción de preexistencia del defecto. Durante el primer año desde la entrega, los defectos se presumen preexistentes salvo que el concesionario pruebe lo contrario. A partir del segundo año, corresponde al comprador acreditar que el defecto existía en el momento de la entrega. Esta diferencia hace que la descripción del estado del vehículo en el contrato sea especialmente importante para el primer año de garantía.
Qué puede pedir el comprador. Por este orden: primero reparación o sustitución (la opción menos costosa para el concesionario), luego reducción del precio, y solo si la reparación no es posible o no se hace en plazo razonable, resolución del contrato con devolución del precio. El concesionario puede elegir entre reparación y sustitución si ambas son posibles.
Gestión de incidencias de garantía. Cada incidencia cubierta por garantía debe documentarse: descripción del problema, diagnóstico, reparación realizada y fecha. Esa documentación sirve tanto para acreditar que se cumplió con la garantía como para identificar si hay un patrón de problemas en vehículos similares que convenga revisar antes de vender.
Para diferencias entre garantía legal y comercial, consulta diferencias entre garantía legal y garantía comercial en coches.
La entrega: el momento que más reclamaciones evita o provoca
La entrega del vehículo es el momento de mayor riesgo de malentendidos y el más fácil de gestionar con un proceso estandarizado.
Acta de entrega firmada por ambas partes. El acta debe recoger: kilómetros exactos en el momento de la entrega, número de llaves entregadas, documentación incluida (permiso de circulación, ficha técnica, manual, libro de revisiones si lo hay), estado del depósito de combustible, y cualquier observación sobre el estado del vehículo que complemente lo ya descrito en el contrato.
Explicación de las condiciones de garantía. Dedicar tres minutos en el momento de la entrega a explicar al comprador qué cubre la garantía, qué queda excluido y cómo gestionar una incidencia (a quién llamar, qué documentación aportar) reduce significativamente las reclamaciones por expectativas no cumplidas. El comprador que entiende exactamente qué tiene reclamará menos y de forma más fundamentada cuando reclame.
Seguimiento a las 48-72 horas. Una llamada o mensaje breve dos o tres días después de la entrega para confirmar que todo está bien tiene tres efectos positivos: detecta problemas menores antes de que se conviertan en reclamaciones formales, genera buena voluntad en el comprador, y es el momento ideal para pedir una reseña en Google si todo va bien.
Para entender cómo organizar este proceso de entrega de forma eficiente con el expediente digital de cada vehículo, puedes consultar la guía sobre documentación obligatoria en cada operación de compraventa.
Si recibes una reclamación: cómo responder con criterio
Una reclamación bien gestionada puede resolverse en horas. Una mal gestionada puede derivar en una denuncia a consumo o en un procedimiento judicial.
El primer paso es escuchar y documentar: pedir al cliente que describa el problema con detalle, qué síntomas tiene el vehículo, cuándo aparecieron y qué documentación puede aportar. No comprometerse a nada en ese primer contacto.
El segundo paso es revisar el expediente del vehículo: contrato firmado, descripción del estado en el momento de la entrega, fotografías, historial de revisiones, fecha de entrega y cobertura de garantía. Con esa información se puede evaluar si hay base legal para la reclamación.
El tercer paso es evaluar la reclamación con criterio jurídico: ¿el defecto podría considerarse oculto (no visible en la inspección ordinaria)? ¿El problema estaba descrito en el contrato? ¿Está dentro del período de garantía? ¿El uso del vehículo por parte del comprador podría haber causado o agravado el problema?
El cuarto paso es proponer una solución proporcional a la base legal: si hay base, ofrecer reparación como primera opción. Si no hay base, explicar por qué y en qué documentación se apoya esa decisión. Documentar siempre la respuesta por escrito, aunque la reclamación llegó verbalmente.
Cuándo rechazar una reclamación es legalmente correcto
No toda reclamación tiene base legal. Rechazarla cuando no la tiene, con argumentos claros y documentación de respaldo, es legalmente correcto y protege al negocio.
Puedes rechazar una reclamación cuando el defecto estaba descrito en el contrato o era claramente observable en la inspección previa y el comprador firmó la conformidad. Cuando el problema es resultado del uso del vehículo después de la entrega (accidente, mal mantenimiento, modificaciones). Cuando la garantía ha expirado y el defecto no puede acreditarse como preexistente. Cuando el comprador es una empresa y las condiciones de garantía pactadas no cubren la situación reclamada.
En todos estos casos, el rechazo debe ser por escrito, con referencia al contrato y a la cláusula o circunstancia que justifica la decisión. Un rechazo verbal sin documentación de respaldo es más difícil de defender si la reclamación escala.
Para entender qué derechos tiene el comprador en cada situación y los plazos que aplican, puedes consultar el artículo sobre qué hacer si el cliente quiere devolver el coche.

Errores que convierten una reclamación evitable en un problema real
No hacer fotografías del estado del vehículo antes de la entrega. Sin fotos fechadas, el concesionario no puede acreditar que un daño que el comprador alega existía antes de la compra no existía en el momento de la entrega. Las fotos cuestan cinco minutos y valen meses de conflicto.
No describir los defectos conocidos en el contrato. Un defecto que no está en el contrato no puede defenderse como "conocido por el comprador". Describir los defectos no es un elemento disuasorio de la venta: es la única protección real frente a la reclamación posterior por ese defecto.
Ofrecer garantía verbal sin reflejarla en el contrato. Lo que el vendedor promete verbalmente en el momento de la venta puede ser reclamado como acuerdo verbal, aunque no esté en el contrato. Si la promesa verbal va más allá de lo que recoge el contrato, el concesionario puede quedar obligado por esa promesa.
No notificar la venta a la DGT antes de que el comprador haga el cambio de titularidad. Si el comprador genera una multa o tiene un accidente antes de transferir el vehículo y el concesionario no ha notificado la venta, la responsabilidad puede recaer sobre el titular registral. Esta situación genera reclamaciones al concesionario que no tienen nada que ver con el estado del vehículo.
Responder a las reclamaciones sin revisar el expediente. Comprometerse a una reparación o a una devolución antes de revisar el contrato y la documentación del vehículo puede suponer asumir compromisos que no son exigibles legalmente. El expediente es lo primero que hay que revisar antes de cualquier respuesta.
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Dealcar centraliza la documentación de cada vehículo: contrato, fotografías del estado, acta de entrega, historial de incidencias de garantía y comunicaciones con el cliente. Cuando llega una reclamación, toda la información necesaria para evaluarla y responder está en el expediente del vehículo, disponible en segundos desde cualquier dispositivo.
Si quieres ver cómo funciona, puedes agendar una demo gratuita en dealcar.io.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tiene el comprador para reclamar por un defecto oculto?
El plazo para reclamar por falta de conformidad es de dos años desde la entrega del vehículo (o un año si así se pactó expresamente). Durante el primer año, los defectos se presumen preexistentes. A partir del segundo año, el comprador debe acreditar que el defecto existía en el momento de la entrega.
¿Puedo exigir que el comprador lleve el coche a mi taller para la revisión de garantía?
Sí. El concesionario puede especificar en el contrato que las reparaciones cubiertas por garantía deben realizarse en el taller designado o en uno de su red. Si el comprador lleva el coche a otro taller sin autorización previa, el concesionario puede no estar obligado a cubrir esa reparación.
¿Qué pasa si el comprador lleva el coche a consumo antes de contactar con el concesionario?
El organismo de consumo normalmente intentará una mediación antes de iniciar cualquier procedimiento. Si el concesionario tiene la documentación en regla (contrato detallado, descripción del estado, fotografías, cobertura de garantía clara), su posición en esa mediación es mucho más sólida. Sin documentación, la mediación tiende a favorecer al consumidor.
¿Puedo incluir en el contrato una cláusula que diga "vehículo vendido en el estado en que se encuentra, sin garantía"?
No completamente. La garantía legal no puede eliminarse por cláusula contractual cuando el comprador es un consumidor. Una cláusula de ese tipo es nula de pleno derecho. Lo que sí puede hacerse es reducir la duración de la garantía a un año mediante pacto expreso, y excluir del contrato los defectos conocidos y descritos.
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De dónde vienen la mayoría de las reclamaciones
Antes de poner el coche a la venta: revisión y documentación del estado
Durante la venta: qué debe quedar por escrito
La garantía legal: qué obliga, qué cubre y cómo gestionarla
La entrega: el momento que más reclamaciones evita o provoca
Si recibes una reclamación: cómo responder con criterio
Cuándo rechazar una reclamación es legalmente correcto
Errores que convierten una reclamación evitable en un problema real
Preguntas frecuentes

De dónde vienen la mayoría de las reclamaciones
Las reclamaciones en la venta de coches de ocasión tienen cuatro orígenes principales, y casi todas comparten una raíz común: algo que no quedó claro en el momento de la venta.
El primero son los defectos ocultos: problemas mecánicos o estructurales que existían en el momento de la venta pero que el comprador no pudo ver en la inspección. Algunos son genuinamente imprevisibles. Otros son el resultado de no haber hecho una revisión suficientemente exhaustiva antes de poner el vehículo a la venta.
El segundo es la información incorrecta o incompleta: kilometraje que no cuadra con el historial de ITV, historial de accidentes no declarado, cargas sobre el vehículo que no se verificaron antes de la compra, o equipamiento descrito de forma inexacta en el anuncio.
El tercero son los problemas con la garantía: el comprador entiende que algo está cubierto y el concesionario entiende que no. Casi siempre porque el contrato no especificaba con claridad qué incluía la garantía y qué quedaba excluido.
El cuarto son los errores administrativos: vehículos que no se transfieren correctamente, documentación que no se entrega, notificaciones a la DGT que no se hacen y generan multas a nombre del concesionario semanas después de la venta.
Ninguno de estos cuatro orígenes es inevitable. Todos tienen solución antes de que aparezcan.
Si hay cargas sobre el vehículo que no se verificaron, puedes consultar cómo quitar un embargo de un coche.
Antes de poner el coche a la venta: revisión y documentación del estado
El mejor momento para evitar una reclamación es antes de que el vehículo salga al stock. Una revisión sistemática antes de la publicación elimina la mayoría de los problemas potenciales.
Revisión mecánica básica. No hace falta un diagnóstico completo para cada coche, pero sí una revisión que cubra los elementos que más frecuentemente generan reclamaciones: estado del motor (arranque, niveles, humos), frenos y neumáticos, sistema eléctrico (luces, elevalunas, climatización), y cualquier indicador de avería visible en el cuadro de instrumentos. Si se detecta algo, hay dos opciones: repararlo antes de vender o documentarlo en el contrato como defecto conocido. Lo que no es una opción es no hacer nada y esperar que no se note.
Verificación documental del vehículo. Informe DGT para confirmar ausencia de cargas y situación administrativa. Historial de ITV para verificar la coherencia del kilometraje a lo largo del tiempo. Informe CARFAX o equivalente para detectar accidentes registrados en bases de datos internacionales. Si hay discrepancias entre el contador y el historial de ITV, documentarlas antes de vender protege al concesionario de reclamaciones posteriores por kilometraje incorrecto.
Fotografías del estado del vehículo antes de la entrega. Un reportaje fotográfico que documente el estado exterior e interior del vehículo en el momento de la entrega tiene un valor probatorio muy alto en caso de reclamación posterior. El comprador que alega que un golpe en el paragolpes ya estaba antes de comprárselo tiene un problema si hay fotos firmadas el día de la entrega que lo muestran.
Durante la venta: qué debe quedar por escrito
El contrato de compraventa es el documento que determina el resultado de cualquier reclamación posterior. Un contrato incompleto es una reclamación esperando a ocurrir.
Descripción del estado del vehículo. El contrato debe incluir una sección que describa el estado del vehículo en el momento de la entrega: kilómetros exactos, defectos visibles conocidos (golpes, rayones, elementos con desgaste), y una declaración de que el comprador ha tenido la oportunidad de inspeccionar el vehículo. Un defecto que está descrito en el contrato no puede reclamarse como vicio oculto.
Cláusula de garantía con cobertura y exclusiones. La garantía debe estar definida con precisión: duración (mínimo un año para vehículos de ocasión, reducible mediante pacto expreso), qué cubre (qué tipos de averías) y qué queda expresamente excluido (desgastes normales, consumibles, daños por mal uso posterior). Una cláusula de garantía que solo dice "garantía 12 meses" sin detallar cobertura ni exclusiones genera expectativas que pueden no coincidir con lo que el concesionario tiene intención de cubrir.
Declaración de conformidad del comprador. Una frase en el contrato que indique que el comprador ha examinado el vehículo, conoce su estado y lo acepta en las condiciones descritas es la protección más directa frente a reclamaciones por defectos que eran observables en la inspección previa.
Para entender qué cláusulas son legalmente imprescindibles y cuáles añaden protección adicional al vendedor, puedes revisar la guía sobre contratos imprescindibles en la compraventa profesional de coches.
La garantía legal: qué obliga, qué cubre y cómo gestionarla
Como concesionario profesional, estás obligado por el Real Decreto Legislativo 1/2007 a ofrecer garantía legal al consumidor. No es opcional. Pero hay aspectos de su aplicación que pueden gestionarse para reducir el riesgo de reclamaciones injustificadas.
Duración. La garantía legal para vehículos de ocasión es de dos años desde la entrega, pero puede reducirse a un año mediante pacto expreso por escrito. Si el contrato no menciona duración, aplican dos años. Si menciona un año sin explicar que es una reducción pactada de los dos años legales, la cláusula puede considerarse inválida.
Presunción de preexistencia del defecto. Durante el primer año desde la entrega, los defectos se presumen preexistentes salvo que el concesionario pruebe lo contrario. A partir del segundo año, corresponde al comprador acreditar que el defecto existía en el momento de la entrega. Esta diferencia hace que la descripción del estado del vehículo en el contrato sea especialmente importante para el primer año de garantía.
Qué puede pedir el comprador. Por este orden: primero reparación o sustitución (la opción menos costosa para el concesionario), luego reducción del precio, y solo si la reparación no es posible o no se hace en plazo razonable, resolución del contrato con devolución del precio. El concesionario puede elegir entre reparación y sustitución si ambas son posibles.
Gestión de incidencias de garantía. Cada incidencia cubierta por garantía debe documentarse: descripción del problema, diagnóstico, reparación realizada y fecha. Esa documentación sirve tanto para acreditar que se cumplió con la garantía como para identificar si hay un patrón de problemas en vehículos similares que convenga revisar antes de vender.
Para diferencias entre garantía legal y comercial, consulta diferencias entre garantía legal y garantía comercial en coches.
La entrega: el momento que más reclamaciones evita o provoca
La entrega del vehículo es el momento de mayor riesgo de malentendidos y el más fácil de gestionar con un proceso estandarizado.
Acta de entrega firmada por ambas partes. El acta debe recoger: kilómetros exactos en el momento de la entrega, número de llaves entregadas, documentación incluida (permiso de circulación, ficha técnica, manual, libro de revisiones si lo hay), estado del depósito de combustible, y cualquier observación sobre el estado del vehículo que complemente lo ya descrito en el contrato.
Explicación de las condiciones de garantía. Dedicar tres minutos en el momento de la entrega a explicar al comprador qué cubre la garantía, qué queda excluido y cómo gestionar una incidencia (a quién llamar, qué documentación aportar) reduce significativamente las reclamaciones por expectativas no cumplidas. El comprador que entiende exactamente qué tiene reclamará menos y de forma más fundamentada cuando reclame.
Seguimiento a las 48-72 horas. Una llamada o mensaje breve dos o tres días después de la entrega para confirmar que todo está bien tiene tres efectos positivos: detecta problemas menores antes de que se conviertan en reclamaciones formales, genera buena voluntad en el comprador, y es el momento ideal para pedir una reseña en Google si todo va bien.
Para entender cómo organizar este proceso de entrega de forma eficiente con el expediente digital de cada vehículo, puedes consultar la guía sobre documentación obligatoria en cada operación de compraventa.
Si recibes una reclamación: cómo responder con criterio
Una reclamación bien gestionada puede resolverse en horas. Una mal gestionada puede derivar en una denuncia a consumo o en un procedimiento judicial.
El primer paso es escuchar y documentar: pedir al cliente que describa el problema con detalle, qué síntomas tiene el vehículo, cuándo aparecieron y qué documentación puede aportar. No comprometerse a nada en ese primer contacto.
El segundo paso es revisar el expediente del vehículo: contrato firmado, descripción del estado en el momento de la entrega, fotografías, historial de revisiones, fecha de entrega y cobertura de garantía. Con esa información se puede evaluar si hay base legal para la reclamación.
El tercer paso es evaluar la reclamación con criterio jurídico: ¿el defecto podría considerarse oculto (no visible en la inspección ordinaria)? ¿El problema estaba descrito en el contrato? ¿Está dentro del período de garantía? ¿El uso del vehículo por parte del comprador podría haber causado o agravado el problema?
El cuarto paso es proponer una solución proporcional a la base legal: si hay base, ofrecer reparación como primera opción. Si no hay base, explicar por qué y en qué documentación se apoya esa decisión. Documentar siempre la respuesta por escrito, aunque la reclamación llegó verbalmente.
Cuándo rechazar una reclamación es legalmente correcto
No toda reclamación tiene base legal. Rechazarla cuando no la tiene, con argumentos claros y documentación de respaldo, es legalmente correcto y protege al negocio.
Puedes rechazar una reclamación cuando el defecto estaba descrito en el contrato o era claramente observable en la inspección previa y el comprador firmó la conformidad. Cuando el problema es resultado del uso del vehículo después de la entrega (accidente, mal mantenimiento, modificaciones). Cuando la garantía ha expirado y el defecto no puede acreditarse como preexistente. Cuando el comprador es una empresa y las condiciones de garantía pactadas no cubren la situación reclamada.
En todos estos casos, el rechazo debe ser por escrito, con referencia al contrato y a la cláusula o circunstancia que justifica la decisión. Un rechazo verbal sin documentación de respaldo es más difícil de defender si la reclamación escala.
Para entender qué derechos tiene el comprador en cada situación y los plazos que aplican, puedes consultar el artículo sobre qué hacer si el cliente quiere devolver el coche.

Errores que convierten una reclamación evitable en un problema real
No hacer fotografías del estado del vehículo antes de la entrega. Sin fotos fechadas, el concesionario no puede acreditar que un daño que el comprador alega existía antes de la compra no existía en el momento de la entrega. Las fotos cuestan cinco minutos y valen meses de conflicto.
No describir los defectos conocidos en el contrato. Un defecto que no está en el contrato no puede defenderse como "conocido por el comprador". Describir los defectos no es un elemento disuasorio de la venta: es la única protección real frente a la reclamación posterior por ese defecto.
Ofrecer garantía verbal sin reflejarla en el contrato. Lo que el vendedor promete verbalmente en el momento de la venta puede ser reclamado como acuerdo verbal, aunque no esté en el contrato. Si la promesa verbal va más allá de lo que recoge el contrato, el concesionario puede quedar obligado por esa promesa.
No notificar la venta a la DGT antes de que el comprador haga el cambio de titularidad. Si el comprador genera una multa o tiene un accidente antes de transferir el vehículo y el concesionario no ha notificado la venta, la responsabilidad puede recaer sobre el titular registral. Esta situación genera reclamaciones al concesionario que no tienen nada que ver con el estado del vehículo.
Responder a las reclamaciones sin revisar el expediente. Comprometerse a una reparación o a una devolución antes de revisar el contrato y la documentación del vehículo puede suponer asumir compromisos que no son exigibles legalmente. El expediente es lo primero que hay que revisar antes de cualquier respuesta.
Más de 750 compraventas ya usan Dealcar para gestionar su operativa diaria
Dealcar centraliza la documentación de cada vehículo: contrato, fotografías del estado, acta de entrega, historial de incidencias de garantía y comunicaciones con el cliente. Cuando llega una reclamación, toda la información necesaria para evaluarla y responder está en el expediente del vehículo, disponible en segundos desde cualquier dispositivo.
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Preguntas frecuentes
¿Cuánto tiempo tiene el comprador para reclamar por un defecto oculto?
El plazo para reclamar por falta de conformidad es de dos años desde la entrega del vehículo (o un año si así se pactó expresamente). Durante el primer año, los defectos se presumen preexistentes. A partir del segundo año, el comprador debe acreditar que el defecto existía en el momento de la entrega.
¿Puedo exigir que el comprador lleve el coche a mi taller para la revisión de garantía?
Sí. El concesionario puede especificar en el contrato que las reparaciones cubiertas por garantía deben realizarse en el taller designado o en uno de su red. Si el comprador lleva el coche a otro taller sin autorización previa, el concesionario puede no estar obligado a cubrir esa reparación.
¿Qué pasa si el comprador lleva el coche a consumo antes de contactar con el concesionario?
El organismo de consumo normalmente intentará una mediación antes de iniciar cualquier procedimiento. Si el concesionario tiene la documentación en regla (contrato detallado, descripción del estado, fotografías, cobertura de garantía clara), su posición en esa mediación es mucho más sólida. Sin documentación, la mediación tiende a favorecer al consumidor.
¿Puedo incluir en el contrato una cláusula que diga "vehículo vendido en el estado en que se encuentra, sin garantía"?
No completamente. La garantía legal no puede eliminarse por cláusula contractual cuando el comprador es un consumidor. Una cláusula de ese tipo es nula de pleno derecho. Lo que sí puede hacerse es reducir la duración de la garantía a un año mediante pacto expreso, y excluir del contrato los defectos conocidos y descritos.



